Andrés Caicedo, que te fuiste a los cielos ya cuarenta años

El recuerdo más vivo que tengo de Andrés Caicedo, es de un sábado de 1977
Andrés Caicedo, autor colombiano, que decidió su propia muerte, hace 40 años.

Portada de ¡Qué viva la música! en la edición original de Colcultura.

Yo había ido al sotano del edificio de Avianca, en la calle dieciseis con carrera Séptima, a retirar cartas, pero no había nada, y al salir vi que se adelantaba un hombre joven  alto, melenudo, cubierto con una ruana color marrón de lana virgen. Me dije, ese es Andrés Caicedo. El hombre daba largas zancadas y me tocaba acelerar el paso para cerciorarme de que si era él. El jueves de esa la semana,  lo había visto en un programa cultural que se llamaba Paginas de Colcultura, y lo entrevistó Juan Gustavo Cobo Borda, el director y editor de su novela ¡Qué viva la música! Y lo que más recuerdo que dijo una variante de un juego de palabras parecidas a una minificción, que dice: 
¡Ay José, así  no se puede hacer!
¡Ay José, así  no se puede!
¡Ay José, así  no sé!
¡Ay José, así  no!
¡Ay José, así!
¡Ay José!
¡Ay!
Son de Cabrera Infante y se llama Canción cubana. 

Y Andrés andaba rápido, me tocaba acelerar mi paso, pero un semáforo lo detuvo, y cerquita lo vi que llevaba en su sobaco sostenidas varias revistas de Ojo al cine. Entonces ya comprobaba que sí era el escritor que ya había escrito ¡Qué viva la música! que en los próximos días sería publicada. 

Como su novia era Patricia Restrepo, que manejaba el cine club de la Universidad Central, que entonces funcionaba en uno de las salas del Centro cinematográfico, ya hoy desaparecido en la calle 24 entre carreras séptima y octava, entró allí. Compré la entrada, y Andrés Caicedo, esperó, mientras Patricia Restrepo anunciaba la película del ciclo que se exhibía. Se apagaron las luces, y entre las penumbras ellos salieron otra vez de la sala.

Se volvió noticia. El vespertino bogotano, El Espacio, caracterizado periódico de la crónica roja, traía al otro día de su suicidio la noticula, en su interior, donde daba cuenta en el titular, Excentrico escritor se suicida. 

El siguiente sábado, en el quiosco que quedaba en la esquina frente del edificio de El Tiempo, compre en diez pesos la edición original de su novela ¡Qué viva la música! Me dispuse a leerla y lo convertí en todo un acontecimiento personal para mi. En las clases de español y literatura, les pedía a los profesores, leer una novela así, y no esas viejeras literarias de El Alferez Real o la María, nunca me hicieron caso.

Hoy se cumplen 40 años de su suicidio. Andrés Caicedo, creó la frase que después de los 25 años no se merecía vivir. Y realmente no sé, si su obra vaya a pervivir en el tiempo, pues revisándola, es una obra inconclusa, más favorecida por el morbo de su suicido que por la calidad de la misma.
¡Lloveran rayos y centellas!

Otra vez Facebook confundió una foto histórica con un desnudo: en este caso, del Holocausto

Una imagen de un grupo de hombres desnudos y desnutridos en un campo de concentración, publicada por el Día de Conmemoración del Holocausto, fue bloqueada por Facebook que la consideró una imagen impropia
La foto tomada en Mauthausen durante la Segunda Guerra Mundial que fue anulada por Facebook/lanacion.com.ar



 Ya pasó antes (con una foto de Kim Phuc escapando, desnuda, de la explosión de una bomba atómica en Hiroshima), pasó ahora, y probablemente volverá a suceder, mientras  no logre afinar la puntería del algoritmo que analiza las fotos que publican los usuarios de esta red social buscando desnudos.
¿Qué sucedió? María Torres publicó una foto de un grupo de prisioneros de un campo de concentración de Mauthausen, Austria, hacia el fin de la Segunda Guerra Mundial: desnudos, desnutridos, enfermos. La acompañaba un texto de Mariano Constante, un español un sobreviviente de esos campos de exterminio. La foto y el texto (publicados en el blog de Torres) subió a Facebook el 27 de enero, que es el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto .
Pero para la inteligencia artificial que analiza las imágenes en busca de pezones y cuerpos desnudos, este testimonio del horror nazi era contenido inapropiado, por lo que eliminó el posteo, según publicó Eldiario.es. Después de las quejas (y como sucedió en otras ocasiones) Facebook volvió a reponer el texto y la imagen.

DONDE EL VIENTO AVIVE EL FUEGO DE LA CREATIVIDAD Y EL RESPETO

Se consolida la solidaridad para reconstruir y acompañar a La Casa del Viento
Para que el fuego sólo reavive la creatividad y no la destrucción./Promotora Zuro Riente. 

 Se llevó a cabo, el jueves 26 de enero  la tercera asamblea de solidaridad,  apoyo y participación comunitaria con la integración nutrida  de nuevos gestores  de las localidades de la ciudad, que se acercaron por la convocatoria que se realizó desde las redes sociales, en la sala  Seki  Sano  de la Corporación Colombiano de Teatro. Se narró la historia de 33 años de lucha y autogestión ciudadana comunitaria  del proceso  de la Promotora Cultural Zuro Riente,  gestora del  funcionamiento de La Casa del Viento, objeto del  incendio por manos criminales el pasado 9 de enero como de programar actividades,  en esta sede, en solidaridad y acompañamiento permanente,   que arrancará el 22 de febrero con presentaciones teatrales, musicales, de videos testimoniales  hasta el 25 del mismo que se hará un Foro Polifónico amplio para discutir las políticas públicas de la cultura de la ciudad que se generan desde la administración distrital. Se fijó el 9 de febrero- que se cumple un mes del atentado criminal del incendio- un ritual de desagravio y reconciliación con una programación cultural, donde el viento y su susurro avive el fuego de la creatividad y el respeto, enfatizando en  la consolidación de la paz en todos los territorios.
Se hizo historia en las voces de los gestores comunitarios, Anadelina Amado y Joselino Albino: cómo  desde un grupo de teatro de amigos derivó, con los años, en la autogestión  de talleres para promover las artes desde la acción ciudadana de lo popular como en la edición continuada de la revista El Tizón, donde se contaba el quehacer cultural  como de los textos de poesía y cuentos. Y de diversos colectivos de artistas, actores, escritores que consolidó la promotora. Y se espera una edición extraordinaria como aporte especial debido al atentado del incendio de la Casa del Viento. La lucha- que se mantiene- y el forcejeo institucional con miembros de la Junta de Acción Comunal de la época para constituir la sede en la edificación en deterioro del expendio del cocinol; y así dar  la Promotora Cultural Zuro Riente en  implementar  y consolidar con donaciones,  la Biblioteca Comunitaria Simón El Bolívar, que desde hace veinte años,  se volvió referente cultural de la comunidad del barrio San Vicente Oriental Parte Alta.  También, se emprendió la realización del Festival del Viento y las Cometas que se  mantiene como otro  referente simbólico de la localidad de San Cristóbal desde hace  veinte años.  Y el salto de autogestión cualitativa en el año 2011 al  ampliar y elevar  la sede y construir La Casa del Viento con la colaboración de Arquitectura Expandida, encargada  en Ana López, que lidera  el colectivo de arquitectos y artistas plásticos que mantiene el  solidario acompañamiento con la idea de promover y establecer  memoria  en la reconstrucción estructural de la nueva sede. 

En estos 33 años de historia de vida comunitaria, ha nacido una nueva generación que le está dando continuidad al accionar  de la autogestión,  ahora  en  cabeza de Andrés Bustos  y demás gestores  juveniles y  de nuevos colectivos como Paz a la Calle, Corporación Terrantes  y las radios comunitarias consolidadas en la conectividad del internet como Vox Populi, Lei Gómez en Territorios Luchas  que  generan información alternativa y comunitaria desde y para las redes sociales  que han  aportado sus iniciativas individuales en la reconstrucción de tejido social comunitario, que se ha logrado mediante la alegría colectiva de ser tenaces  en salvaguardar la gestión comunitaria, frente a los enemigos soterrados del vecindario, al vencer el miedo y la indiferencia, con ellos sigue la esperanza de que  prosperará en consolidarse la paz en los territorios, al empezar en los barrios como microcosmos de un país mejor y más incluyente y respetuoso de la público comunitario.

Ricardo Piglia, que estás en los cielos


No hay más que decir, el homenaje a un escritor tan entrañable para mi, es leerlo y por supuesto, estoy releyendo Respiración artificial en edición gratamente colombiana




Ricardo Emilio Piglia Renzi. 1941-2017




Respiración artificial, edición colombiana de 1993.

Mirá como son las cosas de la literatura, los vasos comunicantes, los llamo... Todos estos días he pensado en tí como si fueras un viejo amigo entrañable que hace tiempos no veo ni discuto ni te digo las cosas más mias y profundas. Y precisamente para recordarte como ese viejo amigo que sos, te descubrí un día en una fería del libro de Bogotá hace ya largos años. Para ser exactos en la cronología, era un día de abril(cuando se hace la Filbo) de 1989 y me acerqué a un evento donde el invitado era Carlos Monsiváis, el cronista mexicano, que se suponía vendría a esa conferencia. El invitado nunca llegó, y yo acaba de llegar de Caracas, y me acerqué al encargado del evento que puso un aviso en una cartulina , donde decía que el evento se cancela porque el autor no vino, o se enfermó, algo pasó con Monsiváis que nunca apareció. Y me despache en insultarlo como se debe, basado en la decencia, usando todas las buenas palabras que contiene el despreció, la indiferencia, la falta de escrúpulos, y el sujeto- un periodista- soportó con calculado estoicismo mi andanada de insultos bien dichos, mientras yo me sacaba toda la bilis de la frustración -el periodista hizo un ademán a una chica, le musito órdenes que ella muy sumisa obedeció y se fue- mientras yo seguía con mi cantaleta de frustrado y con la amargura viva , me retorcía frente al periodista lo mala feria, la pacotilla de evento de esta feria, que uno viaja expresamente desde Caracas por un escritor, y zuas, ustedes ponen un mal aviso, que se les ve la improvisación,la falta de profesionalismo de un evento de esta clase..Y llegó la sumisa y obediente chica y puso sobre la mesa(que sería para los panelistas) una torre de libros. El periodista, se disculpó de mil maneras, yo descubría mi otro yo oscuro malediciente que me surge espontáneo frente a las frustraciones; y me dijo" Señor, permítame resarcirlo de algún modo, y creo que como usted es un buen lector estos libros le van a gustar mucho, muchísimo y de nuevo le pido mil perdones, por esa ausencia de nuestro invitado que a última hora se indispuso y canceló a última hora el viaje. Le dí unas gracias frías, con un apretón de manos y salí todavía amargado, pero contento porque de inmediato me senté afuera y me puse a hojear, de hojas, y ojear, de ojos los ejemplares que de cortesía me regaló el periodista avergonzado. Y claro, el primer libro que saqué fue la edición que publicó en su momento Tercer Mundo Editores, una editorial colombiana ya desaparecida hoy, que en la caratula aparece Franz Kafka con el título "Respiración artificial" y me dispuse a leerlo. Me fascinó y como hago y haré siempre con los escritores que me gustan, lo agoté en su obra. Ayer preciso compré otra vez la misma edición que me regaló de cortesía el periodista y que un ladrón lector me robó. Y sigo con una y otra vez tu lectura. Ricardo, te has ido y pongo lágrimas en este escrito que ahora estás en la otra celeste, y te seguiré leyendo. No hay más que decir, el homenaje a un escritor tan entrañable para mi, es leerlo y por supuesto, estoy releyendo "Respiración artificial"...en edición gratamente colombiana.

Bonus: Oh! simetria existencial perfecta: releo su inicial novela "Respiración artiificial" en la edición de la editorial Tercer Mundo ya desaparecida. Recuerdo, en el 2007, en un localito, al lado del Hotel Zaragoza, en el eje ambiental, abrieron una venta de saldos de los libros que dejó la editorial, y se podía llevar cualquier libro a cinco mil pesos, entre ellos estaba "Respiración artificial". Compré tres ejemplares que regalé a varios amigos escritores, que después de mucha insistencia preguntaba si ya lo habían leído a regañadientes contestaban con un rotundo NO y sólo porque yo los atacaba.Empezaron a llamarme EL Pigliano" por esta insistencia mia con el autor argentino. Lo leyeron sólo porque su nombre y su novela "Blanco nocturno" fue Premio Rómulo Gallegos en 2011. Entonces sí creyeron en mí sapiencia con los autores favorecidos por el talento, mientras ellos trataban(tratan aun) de hacerse escritores leyendo bestsellers, cosa aparte que hasta ahora ninguno ha logrado uno así superventas.

Óscar Collazos, que estás en los cielos...

Un escritor solamente se muere cuando cae en el olvido. Sé que por su desaparición física, que nos deja un enorme vacío de sus columnas, va a lograr que varias de sus obras se lean, se relean...







Tengo un recuerdo nebuloso con su volumen de cuentos, El verano también moja las espaldas. Lo leí en esa etapa  primigenia y formadora de la adolescencia ávida de lecturas, y me gustó. Desde entonces lo he seguido como lector voraz, a ver qué nuevas literarias nos trae su prosa muy productiva. 
En función de que cambié mis intereses creativos de guionista, pasándome al predio de los escritores, me dio por leermele casi toda su obra, porque desde esa nebulosa lejana de la adolescencia, su fosforescencia literaria me  obligaba reelerlo. Entonces hice el trabajo lector de irme de adelante hacia atrás, es decir, seguí con la última obra publicada, que para entonces 1999, hacía su incursión en la novela negra con La modelo asesinada. Asistí, años después, a un debate relámpago, como todos los que se dan durante la feria del libro, donde él estaba al lado de Paco Ignacio Taibo II, Nahum Montt, donde precisamente se trataba de debatir ese formato que en las últimas décadas a tomado rumbos de boom mundial para tratar de esclarecer el lado oscuro de la sociedad y el individuo. 
Yéndome atrás, como ya era una figura pública, recuerdo haberlo visto, como cualquier hijo de vecino, en la fila para entrar a ver, en el desaparecido teatro Embajador del centro(hoy sobrevive como multiplex de salas) la última película de la saga del El padrino.
Otra vez coincidimos por esos azares de las simetrías de la realidad, durante la enésima feria del libro, ojeando de ojos, y hojeando de hojas, libros en promoción en el pabellón de Panamericana. Recuerdo que lo seguí y el libro que compró fue La pianista de Elfriede Jelinek, que resulta que ese mismo año, 2004 fue Premio Nobel. Les recuerdo que el libro de marras estaba en cinco mil pesos, como la feria es en abril, y la concecusión del premio Nobel se hace en octubre, ese  libro en la feria siguiente, ya costaba treinta y seis mil pesos. Cosas de las acciones que logra el premio Nobel. García Márquez, estaba traducido a 16 lenguas desde la publicación e impacto mundial de Cien años de soledad. Con el premio Nobel de 1982, se lo incluía a treinta y dos lenguas. Manes de los premios Nobel.
Collazos cobró permanencia por sus columnas muy redondas acerca de los temas que a él le daban la gana comentar y opinar, que suscitaban debate. Hasta querellas por calumnias le tocó capear en Cartagena. Recuerdo que cerró durante el Uribato maldito, la sección de comentarios porque el furibismo ramplón, de unanimismo grosero y fundamentalista lo señalaba tontamente como un auxiliador del terrorismo. Esos ocho años nefandos del maldito Uribato le inspiraron escribir Señor Sombra.
Un escritor solamente se muere cuando cae en el olvido. Sé que por su desaparición física, que nos deja un enorme vacío de sus columnas, va a lograr que varias de sus obras se lean, se relean...

Leer por leer

Tengo un afecto muy especial por Cervantes; después de todo es el escritor que dividió la literatura, y según Kundera, a quien debemos rendir cuentas en  los asuntos de la novela y de las historias que cuentan las novelas

Hermanos de tinta de Nahum Montt./Alfaguara
Nahum Montt, escritor colombiano, autor de Hermanos de tinta.


Se me acusa de ser un lector enfermo de lecturas, una especie de adicción, que va de la mano a la del escritor enfermo, es decir del escritor ágrafo, que ya no puede dejar de escribir porque está enfermo de literatura: escribir por escribir; hablar por hablar; leer por leer…
Tengo un afecto muy especial por Cervantes; después de todo es el escritor que dividió la literatura, y según Kundera, a quien debemos rendir cuentas en  los asuntos de la novela y de las historias que cuentan las novelas.

Cuando le entré  al ejercicio de leer por leer con la novela Hermanos de tinta de Nahum Montt. Tengo los buenos antecedentes de este escritor colombiano, con su novela El Eskimal y la Mariposa, que sigue siendo para mí una de las mejores novelas negras escritas hasta ahora  en esta Colombia de impunidades y magnicidios, uno detrás de otro. Después   leí  Lara, donde nos cuenta cómo un ministro  queda solo y desamparado ante las fuerzas desatadas del crimen. Otro magnicidio, que dividió en dos la historia criminal del país colombiano.

Y me puse en situación de lector adicto a las lecturas. El texto de marras, Hermanos de tinta está construido desde la anécdota histórica que Cervantes y Shakespeare se encontraron alguna vez en Valladolid durante la celebración del tratado de paz entre Inglaterra y España, en 1605. Hasta allí se vuelve creíble la anécdota de juntar a estos dos escritores que dividen en dos las literaturas de los dos idiomas como las temáticas respectivas de sus obras en sus países y lenguas.

Pero cuando uno se adentra en la trama del texto, se siente la modernidad del lenguaje del presente de hoy, porque el autor resolvió que había que contar con sus modismos, con el adobo de uno y otro giro de esa época endiablada de picaresca. Cuando uno,  más o menos, conoce algo de la obra cervantina, de su capacidad de escritor, se halla en un berenjenal de citas con sus obras, de personajes salidos de sus textos, los cuales el propio autor, nos da claves para entender el farrago de una trama salpicada con frecuentes alusiones cervantinas como extendidas también de citas a novelas negras y recreando sus tramas históricas. Como es el caso de El halcón maltés. Esto me hizo recordar a otro escritor argentino, Ricardo Piglia, que dice que se puede escribir una novela a partir de citas, lo cual no es la pretensión de Hermanos de tinta, al contrario, el autor recrea un tiempo  especial de España cuando el imperio muestra los signos más puros de la decadencia que se avecina, o está en el fermento de un tiempo muy oscuro del cual Cervantes se convierte en personaje literario.

Y aquí es donde entra la Historia, la secuencia de los hechos históricos que roza la trama cervantina de Hermanos de tinta, que al autor no le interesa decir o hacer decir, se interesa más por el elemento de lo humano, recreando las desdichas, avatares y vicisitudes del escritor convertido en personaje literario, cruzado de angustia existencial, donde su ejercicio de escritura está casi negada, ya metido en una trama criminal y negra total, pues sobrevive y convive entre gentes de baja estofa, malandrines, putas; de hecho sus dos hermanas son unas redomadas ejercedoras del oficio más antiguo del mundo, que lo asistieron y cuidaron y fueron estafadas; al fin de la misma familia tenían que cuidar a su hermano de sangre, ya no de tinta; este es el inglés que cuando se encuentran uno frente al otro, cara a cara los dos escritores y se dicen verdades como las  que deben decir los escritores, que es la pretensión más esencial de toda novela: decir algo verdadero y humano de estos dos personajes convertidos en elementos propios de la literatura al nombrarlos como hombres de papel.

La trama no es fácil para el lector acostumbrado con urdimbres correctas y edificantes. Todo lo contrario, el autor se planteó escribir un texto en ejercicio de sus más caras  licencias de imaginación, donde   más  se cuentan  como verdades, que a veces la historia no nos dice bien como haya ha sido de perfecta y humana la historia de vida de este escritor que nos legó la modernidad de la novela. Shakespeare está algo opaco, a pesar que desde el principio aparece como el inglés pendenciero y muy malhablado en el perfecto idioma de Cervantes dice todos los improperios e imprecaciones que puede decir contra los españoles y los hermana en su propia tinta: la imaginación.

Hermanos de tinta. Novela. Nahum Montt. Editorial Alfaguara.2015. 221 páginas.

Eduardo Galeano, que estás en los cielos

Tenía una profunda conciencia social, y eso se ve desde su libro testimonial Días de amor y guerra, un elocuente testimonio de sus años de periodista vinculado al compromiso ideológico a la izquierda
 
Eduardo Galeano, un escritor comprometido.

Ha pasado mucha agua bajo el puente del tiempo y son largos años desde que en el Magazin Dominical suplemento literario de El Espectador leí con fruición, un ensayo suyo, donde la frase memorable era no hay que leer para dormir sino para despertar. Desde entonces sus libros pasaron a convertirse en cierta biblia donde cuenta de los depredadores  y tropelías que han visto a estos países como Las venas abiertas de  América Latina, cuyos detractores aún perviven por considerarlo un escritor panfletario. O sea, hoy sería un escritor políticamente incorrecto y equivocado, según estos tiempos tan funestamente consumistas de todo orden. Fue un escritor comprometido, considerando que al calor de los tiempos esta palabreja condicionaba entonces si se estaba con el pueblo proletario y sus ilusiones y sueños de igualdad, que su prosa está cargada de deseo transformador en el potencial lector de sus escritos. Tenía una profunda conciencia social, y eso se ve desde su libro testimonial Días de amor y guerra, un elocuente testimonio de sus años de periodista vinculado al compromiso ideológico a la izquierda, y que de seguro le tocó como a muchísimos intelectuales de izquierda salir de su país, que es como abandonar en horas de su propia casa porque el vecindario se volvió insoportable por la intolerancia y la represión que conllevaron en esos años de dictaduras muy sangrientas que sufrió su patria Uruguay como las del cono sur continental.

Donde mejor lo hallé como verdadero escritor cuando escribió unas prosas selectas sobre fútbol donde compartimos esa pasión borrega de sufrir por esa pelota que rueda  y los malestares y derrotas o triunfos que sufrimos casi a diario.

En la última época estaba casi olvidado, pero el presidente Chávez, en un encuentro de cumbre desempolvó un ejemplar de Las venas abiertas de  América Latina, la obra que le entregó a Obama como testamento de los abusos del imperialismo y el libro se vendió como pan caliente. Sobre todo en los más jóvenes que están tan alienados por la tecnología de la actualidad del presente, y niegan el pasado, o simplemente desconocen y son jóvenes deseosos de saber y hallar su pie en este mundo de competencias y consumo donde Galeano acertó con sus últimas frases memorables.

Y suena como frase manida y reusada por un innúmero de opinadores y comentaristas de ocasión: el mejor homenaje a un escritor que nos deja, es leerlo, releerlo para degustar su prosa y su compromiso social, que en caso de los escritores de raza, si sigue vigente su obra que no es otro que  la vigencia de su literatura. El tiempo, esa dimensión convencional para contar los días de nuestras vidas lo dirá...